Que hay detrás de las Directrices para bannear en Twitch


Imagen de 玄 史生 en Flickr

Fecha del post: 24 de enero de 2021
 

En los últimos tiempos, hemos visto como grandes streamers de Twitch como Ibai, ElMiillor o xQc han sido sancionados por esta compañía norteamericana por motivos relacionados con la exhibición de “contenido explícito” en la plataforma.
 
¿A qué nos referimos con “contenido explícito”? ¿Por qué existe esta restricción a la hora de mostrarlo? Estas son las dudas que quiero tratar de despejar con este post.

Las limitaciones impuestas por las directrices de la comunidad de Twitch

Notificación de cuenta baneada en Twitch.

Para stremear contenido en Twtich, como en cualquier plataforma, tienes que cumplir unas normas. Y no son pocas:
Términos del servicio, Twitch Affiliate Agreement, Directrices de la DMCA,Política de marca comercial o, incluso, la California Privacy Disclosure (para cumplir con la reciente California Consumer Privacy Act) son algunas de las normas que se deben cumplir para mostrar contenido en Twitch. Pero de todas ellas, sin duda hay una que es de vital estudio para cualquier streamer: las Directrices de la comunidad.
 
El objetivo de estas Directrices es fijar los límites que aplican a todas las actividades y contenidos generados por los usuarios dentro de Twitch. Esto es, son las normas que fijan los límites a los creadores de contenido. Unas normas que, como es lógico, tienen una sanción en caso de infracción. La más habitual: el ban o la suspensión temporal/permanente de la cuenta.


Para proteger la integridad de nuestra comunidad y como proveedor del servicio, Twitch se reserva el derecho de suspender cualquier cuenta en el momento que sea preciso por cualquier conducta que determinemos que es inapropiada o perjudicial. Entre las acciones que podemos adoptar están eliminar contenido, sancionar una cuenta por una infracción o suspenderla. Si quieres información más detallada, consulta la página Información sobre las suspensiones.

Ahora bien, ¿qué dicen exactamente las Directrices de la comunidad de Twitch? Entre otras cosas, te dice que debes cumplir con las leyes que te apliquen, que no puedes amenazar o ejercer violencia a otros creadores de contenido, que no puedas difundir información privada sin autorización, etc. En definitiva, establecen aspectos que les podrían generar una responsabilidad corporativa, ya sea a nivel económico o a nivel reputacional. Al fin y al cabo, como bien establece en sus Términos de servicio, todos los contenidos creados en Twitch son de Twitch, a no ser que se pacte lo contrario:


a. Licencia a Twitch
 
(i) Salvo que hayas acordado lo contrario por escrito con Twitch en un contrato firmado por un representante autorizado de Twitch, si envías, transmites, muestras, reproduces, publicas o almacenas Contenido de usuario empleando los Servicios de Twitch, otorgas a Twitch y a sus sublicenciatarios, en la máxima medida y por el plazo máximo permitidos por la legislación aplicable (…), un derecho ilimitado, a nivel mundial, irrevocable, plenamente sublicenciable, no exclusivo y exento del pago de royalties para
 
(a) utilizar, reproducir, modificar, adaptar, publicar, traducir, distribuir, reproducir y comunicar dicho Contenido de usuario y crear trabajos derivados a partir del mismo (…)
 
(b) utilizar el nombre, la identidad, la imagen y la voz (u otra información biográfica) que envíes en relación con dicho Contenido de usuario. (…)

Por lo tanto, todo lo que ocurra con el material generado en Twitch (con todos los requisitos de sus Términos de servicio, claro) es responsabilidad legal de Twitch. En consecuencia, Twitch debe adoptar medidas para evitar que tales materiales le generen consecuencias legales.
 
Una atribución de responsabilidad que podría venir atribuida por el hecho que Twitch es una plataforma de difusión de contenidos y, en consecuencia, debe garantizar lo que ocurre en su plataforma. Algo que legalmente se conoce como la teoría del ‘garante’ y que en España se regula en la sección segunda del capítulo II de la LSSI. Y, cuidado, no confundir esta responsabilidad con la que ha generado el famoso artículo 13 (ahora, artículo 17) de la llamada Directiva europea de Copyright, la cual atribuye responsabilidad a las plataformas respecto a los contenidos de derecho de autor.
 

Baneos por streaming de contenido explícito

Imagen de Jeroen Tebbe en Flickr

Dentro de las Directrices de la comunidad, Twitch prohíbe mostrar:
 
⏺ “cualquier contenido o actividad que muestre personas desnudas o una conducta sexualmente explícita, como pornografía, relaciones sexuales o servicios para adultos” o,
 
⏺ “contenidos sexualmente sugerentes, aunque podrán admitirse en contextos educativos con autorización previa, y estarán sujetos a restricciones adicionales”.
 
Una prohibición que deriva del capítulo 71 del Code of Laws of the United States of America (la codificación general de todas las leyes federales norteamericanas que incluye, entre otros aspectos, los crímenes y sus penas), según el cual se sanciona:


(…) the possession with intent to sell or distribute obscenity, to send, ship, or receive obscenity, to import obscenity, and to transport obscenity across state boarders for purposes of distribution.
 
(…) federal law prohibits both the production of obscene matter with intent to sell or distribute, and engaging in a business of selling or transferring obscene matter using or affecting means or facility of interstate or foreign commerce, including the use of interactive computer services.

Es decir, según la legislación norteamericana la distribución de material obsceno, cualquiera que sea el formato o el método de distribución, resulta un acto ilegal. Y, para el caso que este material termine en manos de un menor de edad, las consecuencias pueden llegar a altas penas de cárcel.
 
Ahora bien, si se quiere aplicar correctamente esta normativa hay un elemento clave: determinar qué se puede considerar como material obsceno. En este caso, la respuesta la encontramos en la jurisprudencia. En concreto en el caso Miller v. California (1973), donde el Tribunal Supremo norteamericano estableció el llamado “three-pronged Miller test”, según el cual un material se podía considerar como obsceno si cumplia los siguientes tres requisitos:


🔵 Whether the average person, applying contemporary adult community standards, finds that the matter, taken as a whole, appeals to prurient interests (i.e., an erotic, lascivious, abnormal, unhealthy, degrading, shameful, or morbid interest in nudity, sex, or excretion);
 
🔵 Whether the average person, applying contemporary adult community standards, finds that the matter depicts or describes sexual conduct in a patently offensive way (i.e., ultimate sexual acts, normal or perverted, actual or simulated, masturbation, excretory functions, lewd exhibition of the genitals, or sado-masochistic sexual abuse); and
 
🔵 Whether a reasonable person finds that the matter, taken as a whole, lacks serious literary, artistic, political, or scientific value.

De forma resumida: un material se considerará obsceno cuando un adulto, en base al concepto del momento, considere que lo que se muestra representa una sexual de una manera evidentemente ofensiva y sin una justificación social que la habilite. Un razonamiento que, en palabras del juez del Supremo Potter Stewart en 1964, se puede resumir en un “I know it when I see it”.
 
Sin duda alguna se trata de una conducta herencia directa de la fuerte moral religiosa que impera en el país y del poder que tienen los padres frente a la educación de los hijos. Y es que por mucho que los Estados Unidos sea un país políticamente liberal y con gran estima a su primera enmienda (reguladora del derecho a la libertad de expresión), todo tiene un límite. En este caso, y según se fijó en el caso Roth v. United States (1957), los materiales obscenos no están protegidos por la Primera Enmienda por lo que pueden ser regulados por los Estados o a nivel federal.
 
En este caso, se ha regulado tal limitación tanto a nivel federal, como a nivel estatal. Un ejemplo de este segundo caso, lo podemos encontrar en California, precisamente el Estado donde Twitch tiene su sede, el cual se establece lo siguiente en su Código Penal:


An accusatory pleading charging exhibiting, publishing, passing, selling, or offering to sell, or having in possession, with such intent, any lewd or obscene book, pamphlet, picture, print, card, paper, or writing, need not set forth any portion of the language used or figures shown upon such book, pamphlet, picture, print, card, paper, or writing; but it is sufficient to state generally the fact of the lewdness or obscenity thereof.

 

¿Cómo controla Twitch que se cumplan sus directrices?

Imagen de 玄 史生 en Flickr

Como decía, Twitch es responsable de lo que se emite / sube a su plataforma, por lo que debe asegurar el cumplimiento de las distintas normas que le son de aplicación para evitar asumir responsabilidades de cualquier tipo. Entonces la pregunta que nos deberíamos hacer es: ¿cómo se asegura Twitch de que se cumplen sus normativas?
 
La mayoría de plataformas que emiten contenido audiovisual usan la inteligencia artificial para cumplir con las limitaciones que les son impuestas. El mayor ejemplo es Content ID de Google, un sistema que está configurado para analizar todos los aspectos de un vídeo (imagen, sonido, voces, etc.) antes de que el usuario lo suba a la plataforma, para valorar si estos son similares/idénticos a los que Google tiene almacenados en una base de datos propia. Realizada esta comparativa, si el algoritmo detecta una obra protegida por derechos de propiedad intelectual lo reporta a la compañía para que pueda actuar en consecuencia. Dicho de otra forma, utilizan el argumento de control de la famosa sentencia del TJUE – Delfi vs. Estonia pero de forma directa y puramente automatizada.
 
Sin embargo, Twitch tiene un problema añadido a la hora de realizar este control: analizar el contenido subido a la plataforma, supone analizar contenido que se está emitiendo en directo. Esto es, Twitch necesita de un algoritmo de inteligencia artificial entrenado en el reconocimiento de imágenes, sonido, etc. con la suficiente capacidad de procesamiento para analizar las emisiones en directo y, en caso de detectar una infracción infracción, tomar medidas oportunas. La pregunta es: ¿existen estos sistemas de detección para contenidos de streaming?
 
La respuesta es que sí. A día de hoy, existen distintas plataformas han desarrollado (y están desarrollando) algoritmos de este tipo. Compañías como la propia Google con su Cloud Video Intelligence, de Microsoft con su Azure Stream Analytics, Amazon con Amazon Kinesis o IBM con su IBM Streaming Analytics for IBM Cloud, por citar algunos de los más desarrollados.
 
Otra pregunta sería si realmente Twitch los aplica. Por infracciones de propiedad intelectual sabemos que esta revisa los videos generados tras las emisiones de los streams, pero nada se nos ha revelado de que hagan tal revisión en directo. Esto es, que sean capaces de reaccionar al instante y banear un canal que esté infringiendo su normativa.
 
Siendo esto así, ¿realmente cumplen con la normativa?


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